miércoles, 11 de octubre de 2017

Si estuviéramos en el año 2030...

Si me imaginara que estoy en el año 2030, fácilmente podría ver cambiados los siguientes aspectos, que en su mayoría son de carácter tecnológico:

·      Sustitución de todas las pizarras por pantallas gigantes donde se pueda tanto escribir, como proyectar e interactuar. (Algunos colegios ya tienen algo parecido pero no así, y no todos ni mucho menos)

·      Mobiliario más cómodo y funcional, con una tablet para cada alumno.

·      El uso de libros se vería minimizado casi por completo, todo se sincronizaría y se haría a través de tablets.

·      Uso de más materiales en las clases para que el aprendizaje sea más manipulativo, más cooperativo y más visual.

·      A los niños se les hará un seguimiento más individualizado y exhaustivo para ver qué tipo de aprendizaje e inteligencia prevalece en ellos para poder sacar el máximo partido de ello.

·      Por lo que nos llevaría a que las clases fueran más personalizadas y no impartir clases iguales de la misma manera para todo el mundo.


·      El horario lectivo se vería reducido y los niños podrían hacer cosas online de manera más autónoma y a su ritmo desde casa. De lo cual, el profesor también llevaría un seguimiento, pero no haría falta la presencia del niño en el aula, lo podría hacer solo en su casa, organizándose su tiempo y así también les ayuda a madurar y a generar más autonomía para un futuro. 

Ejemplo de conflicto dentro del aula y qué medida se utiliza para desactivarlo

Como ejemplo de conflicto que se podría producir en el aula y que de hecho he visto producirse de primera mano sería el siguiente. Yo me encontraba en segundo de la ESO, y mi ahora mejor amiga, estaba en la misma clase pero había repetido un curso. Ella sufría casos de bullying por parte de otras dos chicas, lo típico de hablarle mal o insultarla a sus espaldas, ridiculizarla y menospreciarla. Pero en un caso concreto recuerdo que este par de chicas, cogieron su agenda y su mochila y las tiraron fuera de la valla del instituto hacia un campo colindante. Y claro, cuando llegamos a clase pues nos encontramos con la sorpresa de que no estaban allí. El método que siguieron para desactivar este conflicto fue el siguiente. Primero intentaron averiguar qué había pasado, el instituto era tan pequeño que lógicamente las habían visto tirarlo. El profesor llamó al orientador para que hablara con ese par de chicas e intentaran recuperar las pertenencias de esta chica. Yo vi todo desde fuera y me daba bastante pena, ver cómo esa chica sufría y tenía que presenciar que hicieran eso con ella y sus cosas cuando no había hecho nada malo. El orientador hizo que estas susodichas recuperaran las cosas de la chica pero de poco les servía porque al tiempo de dejarlas en su sitio ya estaban dándole patadas otra vez a su mochila y sus cosas. Yo no me podía creer lo que estaba viendo. Esto se hacía público, porque era una clase muy pequeña y un instituto igual de pequeño, y todos se hacían eco de todo y se solidarizaban con estas injusticias. Esas chicas eran llamadas a hablar con el orientador repetidas veces pero no recuerdo que les pasara nada más a mayores, salgo que quizás en alguna ocasión las expulsaran tres días. Y mi amiga, no sé qué es lo que hablaba con el orientador, pero también fue citada varias veces para ver cómo estaba viviendo eso y cómo se sentía y demás. Con el tiempo esto fue disminuyendo.


Por lo que en resumen se podría decir que la medida que utilizaban era que primero actuaba el profesor, encontraba el problema y los culpables y luego si el problema era mayor se llamaba al orientador para que hablara o tomara parte como fuera necesario. 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Convivencia dentro del aula

Para poder tener una buena convivencia en el aula es necesario que todos (profesores y alumnos) adopten una postura de respeto mutuo. Es decir, dejar claros los límites y las expectativas desde un principio para que se pueda gozar de una buena convivencia dentro del aula por parte de todos. Dejar marcadas unas normas como por ejemplo con respecto a:

·      Ser puntual
·      Evitar las interrupciones en clase
·      El tema de ir al baño
·      La importancia de la asistencia para la asignatura
·      El uso de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos
·      Orden y limpieza de las instalaciones
·      Comer dentro del aula (etc)

Para que todos sean conscientes de lo que se espera de ellos y de sus consecuencias si no se cumple.


Aparte de dejar claras unas normas que hay que cumplir para el buen funcionamiento del aula, también es necesario mantener en la clase un clima de respeto (el profesor deberá fomentar eso también), que todos se hablen con buenos modales y por supuesto de respeto hacia el profesor también. Prestar atención cuando alguien habla y mantener el silencio, no burlarse ni reírse de las aportaciones de los demás compañeros y respetar los turnos de palabra. El profesor deberá fomentar también que todos los alumnos estén abiertos a trabajar en equipo y con cualquiera de sus compañeros. Y por último considero que el profesor también debería mostrar una actitud alegre y positiva, que fomente esa integración y esa buena disposición por parte de los alumnos para que se cree un clima propicio y una buena convivencia dentro del aula. 

Tutor ideal

Si me reflejo como tutora, yo creo que sería, o debería / intentaría ser:

·      Comprensiva
·      Atenta
·      Cercana
·      Cariñosa
·      Dialogante
·      Positiva
·      Respetuosa
·      Exigente
·      Metódica
·      Alegre o intentar transmitir alegría
·      Empática
·      Creativa

domingo, 1 de octubre de 2017

"Una clase dividida"

Creo que los profesores tienen una importancia descomunal a la hora de influir en los alumnos, como ya comentaba en mi anterior entrada, tienen el futuro de los niños en sus manos. Los alumnos ven al profesor como un modelo a seguir, o como un ejemplo de que su palabra va a misa y todo lo que dicen es así, sin juzgar. Entonces los profesores, partiendo de esto, pueden hacer realmente lo que quieran con ellos, manipularlos de la manera que quieran, como se hace en el documental “Una clase dividida”.


Por lo tanto, hay que usar ese poder de influir en los alumnos de manera positiva. Yo como docente, por experiencia sé que no es difícil influenciarles, como sucede en la película, por eso siempre hay que medir mucho todo lo que se dice y cómo se dice para realizar una buena influencia en ellos y actuar como un buen modelo de conducta a seguir. Estoy hablando ahora de niños pequeños, con personas más mayores esta influencia siempre se juzga un poco más, porque todos a medida que van creciendo van generando una autonomía de juicio y poco a poco van siendo más críticos, lo cual está bien, que sepan distinguir cuando un consejo es acertado o no (como comentaba en mi entrada anterior). Pero en cualquier caso, ese poder de influir siempre existe, y yo intentaría usarlo de manera positiva. Intentaría que me vieran como un buen ejemplo a seguir, intentaría hacerles pensar mucho y a que configuraran ellos mismos su propia idea sobre las cosas; que ellos mismos sean capaces de distinguir lo que está bien de lo que está mal, que juzguen y pongan a prueba la información que reciben, que sean críticos. Y a la vez, intentaría influir de manera positiva en su conducta y en sus emociones, por ejemplo si hubiera algún problema, intentaría ser persuasiva y comprensiva al mismo tiempo, y si veo que alguien se está descarrilando demasiado, ser capaz de poder reconducirlo haciéndole ver por qué. Sobre todo con adolescentes, no vale decir, tienes que hacer esto porque sí, tienes que dar razones y sobre todo lo fundamental es ser capaz de que ellos mismos lleguen a la conclusión de por qué está mal o por qué está bien, de ahí que la persuasión del profesor y su influencia es vital que se use de manera adecuada. 


¿La palabra del orientador va a misa?

He decidido meter aquí una reflexión personal en relación con la función de los orientadores y demás "influencers" que existen en los centros educativos, porque creo que su labor es bastante importante y no se debería tomar a la ligera; creo que debería de formarse mejor a los orientadores porque tienen en sus manos algo muy valioso, como es el futuro de tantos y tantos niños. Ellos influyen en ese futuro y depende muchas veces de si esa influencia es acertada o no (como sucede en películas como la Ola o en el documental Una clase dividida), puede hacer que esos niños prosperen o elijan bien su camino o no.

En mi caso, recuerdo que en cuarto de la ESO intentaron “orientarme”, sin éxito alguno, y menos mal. De ahí viene el título de esta entrada, ¿la palabra del orientador va a misa?, ¿su palabra siempre es acertada?, ¿hasta qué punto debemos hacerles caso? Yo siempre tuve las ideas muy claras, me gustaban las letras y quería deshacerme cuanto antes de todas las ciencias que pudiera. Y así lo hice, en 4º de la ESO ya quería desvincularme de las matemáticas orientadas a las ciencias y coger optativas más de letras pero como mi instituto era tan pequeño, y no iban a ponerme latín a mí sola, tuve que cursar Biología, siendo la única de letras en ciencias. En fin, no me importaba, ¿qué le iba a hacer? No tenía más opción. Pero cuando la profesora de física y química que había tenido el año anterior se enteró de esta decisión de irme a las “matemáticas fáciles” y quitarme poco a poco las ciencias, se acercó a mí un día y me dijo un tanto indignada que qué estaba haciendo, que ni se me ocurriera hacer eso. Yo ante esto me quedé un poco atónita, no pensaba que hubiera dudas de que lo mío eran las letras y los idiomas. Pero parece ser que el hecho de que me gustaran más o menos las letras no importaba para nada.

El curso siguió y ya al final, cuando también tenías que decidir qué hacer en bachillerato (que en ese instituto además nos tocaba irnos a otro pueblo porque allí no había) volvió a surgir este tema. ¡Ya por fin podía elegir latín y griego! e ¡historia del arte! Yo estaba feliz. Pues nada, esta profesora que ni siquiera había tenido ya ese año, no se daba por vencida, se estaba tomando ya casi como algo personal que no hiciera caso a sus consejos, yo creo que le daba rabia que lo tuviera tan claro y no pudiera tener influencia sobre mí, qué mal bicho. Total, movió hilos, convenció al orientador del centro que con mis resultados académicos era una injusticia que lo “echara a perder” yéndome a letras. Hasta llamaron a mis padres, para decirles que lo que estaba haciendo no era acertado, que tenía muy buenas notas y que sería un “desperdicio” desaprovecharlo así; que en humanidades no había ninguna salida…etc. Ya no sabían qué argumento dar, así que optaron por el típico. Me decían que cogiera ciencias en bachillerato, que me “abría” más puertas (nunca he entendido eso), y luego ya decidiera qué carrera hacer, pero que no dejara las ciencias tan pronto. A mí me parecía de risa, no había forma de que me convencieran de semejante tontería y mis padres pensaban igual. ¿Abrir puertas? ¡Si no quiero ninguna de esas puertas! Aunque parezca ridículo, esa era la frase de moda en esos años, y muchos de mis amigos tuvieron que hacer bachillerato “a la fuerza” por ciencias, sólo por las “puertas”, cuando tenían claro que querían hacer historia, o derecho, o filología… por poner un ejemplo.

Por eso digo que conmigo su “orientación” no tuvo éxito, y menos mal. Pero eso me hacía preguntarme si con otras personas les funcionaron sus argumentos y su persuasión sin sentido. Me parecía increíble que solo se guiaran por los resultados académicos para decidir si alguien tenía que ir por ciencias o no. ¿Qué pasa?, ¿que sacar buenas notas es indicativo de que alguien tiene que dedicarse a algo relacionado con las ciencias, y los que no, a letras? Me parecía un planteamiento tan estúpido que no me creía que alguien con un cargo como “orientador” o “profesor” lo usara para convencer a la gente como si tuvieran la clave del éxito. En mí no surtieron efecto esas disuasiones, porque fui o lo suficientemente lista o simplemente tenía las cosas lo suficientemente claras como para que no me afectaran sus argumentos, pero en alguien que no lo tenga tan claro y se deje guiar por ese tipo de “orientación” me parece algo devastador. Las consecuencias que puede acarrear en los alumnos es enorme como para que se dediquen a dar “consejos” así a la ligera sin validez de ningún tipo.


Por eso, con esta historia personal lo que quería reflejar es que creo que la labor de los orientadores y profesores en general es fundamental, tienen mucha responsabilidad entre sus manos y no se debería tomar tan a la ligera como algo banal; es el futuro de los niños de los que estamos hablando, de nuestro futuro en definitiva, y por su mala orientación pueden cargárselo o empeorarlo en un solo chasquido. Los profesores y orientadores tienen el poder de influir, y es un poder muy fuerte, por eso hay que formar muy bien a estas personas; para que puedan usar ese poder correctamente. 

Ideas interesantes de algunos Blogs

He encontrado varias entradas e ideas interesantes en muchos de los Blogs de mis compañeros, pero por destacar alguna que más me ha llamado la atención diría:

-       Iván Corredor Mazo
Me ha parecido muy interesante la reflexión personal que hace sobre su historia con las matemáticas. Que en un principio no le gustaban nada y que cierto día por un profesor que le hizo verlas de manera distinta, su concepción cambió. Me hace reflexionar sobre la influencia que tienen los profesores en las materias que dan y en los alumnos y en su increíble importancia, ya que pueden hacer que odies o ames una asignatura!

-       Fernando Barba González,
Me ha llamado mucho la atención la entrada en la que comenta la importancia que tiene la música en muchos ámbitos del ser humano. Por ejemplo, su importancia en la competencia social y ciudadana. Cómo la participación en actividades musicales de distinta índole, especialmente las relacionadas con la interpretación y creación colectiva requieren de un trabajo cooperativo, y eso colabora en la adquisición de habilidades para relacionarse con los demás; de cómo la participación en experiencias musicales colectivas da la oportunidad de expresar ideas propias y valorar las de los demás; que la toma de contacto con los distintos tipos de música, tanto del pasado como del presente, favorece la comprensión de diferentes culturas y con ello la valoración de los demás y los rasgos de la sociedad en que se vive; Y por mencionar un último rasgo, que la utilización en el aula de música de diferentes contextos sociales y culturales, tanto del pasado como del presente, favorece la comprensión de la realidad histórica y social del mundo, el conocimiento de otras sociedades y la integración de la pluralidad cultural.
Me ha parecido una entrada interesantísima y que sin duda me ha acercado a un tema que desconocía por completo.

-   Miriam Bolaños Baticón
Me ha parecido muy acertada la manera de explicar la diferencia entre igualdad y equidad que hace en una de sus entradas, junto con una imagen bastante explicativa que me ha llamado mucho la atención. Cómo a veces nos centramos en la igualdad y lo que realmente tenemos que buscar es la equidad. Que se debería tener en cuenta que todos somos distintos y se debería intentar en la medida de lo posible que la enseñanza se ajustara más a cada uno de una manera más personal porque no todo el mundo parte del mismo punto. El “desajuste” del que habla Miriam, que me ha parecido una manera muy acertada de explicarlo.

Si estuviéramos en el año 2030...

Si me imaginara que estoy en el año 2030, fácilmente podría ver cambiados los siguientes aspectos, que en su mayoría son de carácter tecnol...